Se acercan las Pascuas, y con ellas el aumento en el consumo pescados y mariscos. Es por eso que la Dirección de Bromatología ofrece pautas útiles para obtener productos inocuos y disfrutar de las cualidades que aportan, sin el riesgo de generar procesos de intoxicación.
El pescado es uno de los alimentos más nutritivos y exquisitos que nos ofrece la naturaleza, sin embargo, es un alimento que tiene la característica de deteriorarse con facilidad.
Por eso, desde Bromatología se recomienda:
CÓMO COMPRAR PESCADOS FRESCOS
- Comprar pescados y mariscos en comercios habilitados y que presenten una buena higiene general.
- Sepa exactamente qué y cuánto comprar a efectos de que el pescado o marisco se consuma en el día, ya que se trata de productos altamente perecederos que de un día para el otro pierden calidad.
- Adquiera el pescado al final de todas las compras, primero debe comprar los alimentos menos perecederos y luego los más perecederos.
Frescura y calidad
Una pauta válida para tener en cuenta al momento de adquirir pescados de mar es considerar que estos deben mantener el olor a mar y algas: cuando huele a pescado ya no tiene calidad óptima. Asimismo, el pescado de río suele presentar un olor fresco y agradable, dado que cuando se percibe como amoniacal indica un estado de deterioro. Nuestra recomendación, por lo tanto, es adquirir aquel producto que menos posea lo que comúnmente llamamos “olor a pescado”.
- Pescados y mariscos congelados: No deben presentar signos de escarcha o cristales de hielo en el envase.
- Pescados y mariscos en conserva: Las latas no deben presentar abolladuras, ni deben estar hinchadas u oxidadas.
ALMACENAMIENTO SEGURO
Mantener los alimentos a temperaturas seguras.
- Pescado fresco: podrá conservarse q a 2 días en heladera (colocar en el sector más frío, donde la temperatura es menor o igual a 5° C).
- Pescado congelado: podrá conservarse hasta tres meses en el freezer a temperaturas entre -12° C y -18°C. Una vez descongelados, no se puede volver a congelar el producto.
COCCIÓN SEGURA
Cocinar el pescado completamente y observar que, tanto en la superficie como al cortarlo, presente una coloración “blanco leche opaco” y se deshaga con el tenedor.
Consumir lo antes posible y no dejar enfriar a temperatura ambiente.