Este fin de semana se iniciaron las actividades en el marco del Programa de Voluntarios del Bioparque “Ecoguardianes”, quienes entre sus tareas tendrán la oportunidad de colaborar en diversas áreas, como el cuidado de los animales, la educación ambiental, la limpieza y mantenimiento de distintos espacios, la organización de propuestas para los visitantes y el apoyo en proyectos de investigación.
El programa “Ecoguardianes” está pensado para trabajar con tres grupos de rangos etarios: adolescentes (de 12 a 17 años), adultos (de 18 a 60 años) y adultos mayores (de 60 en adelante).
El sábado comenzó la actividad con el grupo de adolescentes, se realizó una presentación del programa y los alcances del voluntariado, un reconocimiento de los espacios y tareas que se desarrollan dentro del bioparque y se definieron metas a alcanzar en el corto y mediano plazo. En la mañana de este martes la propuesta continuó con el grupo de adultos y por la tarde, se trabajará con el grupo de personas mayores.
Los principales fines del voluntario son la asistencia, el aprendizaje, la interpretación de la naturaleza y la conservación y preservación de la biodiversidad.
Cabe recordar que a partir del Decreto 1265 se crea un Cuerpo de Voluntarios para el Bioparque integrado por jóvenes y adultos (a partir de los 12 años), quienes anteriormente desarrollaban tareas de mantenimiento y educativas. Tomando dichas experiencias y repensando la importancia socio-comunitaria de la institución Bioparque nace “Ecoguardianes”.
El término “Ecoguardianes” se refiere a un grupo de voluntarios dedicados a la conservación y protección del ambiente, ya que refleja el compromiso de los miembros con la preservación de los ecosistemas y la biodiversidad.
“Eco” proviene a su vez de oikos “casa”, hace referencia al ambiente y la ecología, mientras que “guardianes” sugiere la idea de cuidadores o protectores. Así, el nombre “Ecoguardianes” transmite la responsabilidad de cuidar, conservar y velar por el patrimonio natural.
El grupo trabajará concretamente en distintos espacios: huerta agroecológica, granja educativa, mariposario, humedales (lagos y estanques), viveros, ambientes y corrales y reptilario.
Esta convocatoria retoma las experiencias de los programa de voluntariado que funcionan en el Ecoparque de Palermo y en Temaikén, que son ejemplos de cómo los espacios dedicados a la conservación de la naturaleza se convierten en puntos clave para el aprendizaje, la sensibilización y la participación activa de la comunidad.